Tecnología y Coaching para Emprendedores

Técnicas de visualización

superacion personal

Si no nos creemos capaces de conseguir algo, está más que claro que no lo lograremos.  Tal y como decía Henry Ford:

Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto.

Somos lo que creemos, por eso, si queremos cambiar, lo primero que tenemos que hacer es cuestionar nuestras creencias y modificar aquellas que nos limitan. Para ello, es muy importante ser consciente de todo lo que nos limita y de donde nos viene esa creencia que no nos permite lograr lo que deseamos. Todo tiene un origen y todo tiene una solución, muchas veces lo que nos limita son experiencias invalidantes de la escuela o de casa que han quedado almacenadas en el inconsciente, por lo que hemos de practicar la introspección y ver el origen de dichas creencias. Una vez hemos tomado consciencia de las creencias que nos tienen paralizados, hemos de vernos haciendo lo que queremos hacer, imaginando aquello  que queremos conseguir.

Existen diferentes técnicas de visualización, en este artículo hablaremos de algunas de ellas, que consideramos de gran utilidad:

TÉCNICA DE LA PANTALLA DE CINE
Cierra los ojos, relájate y imagínate en el cine. Delante tuyo está la pantalla en blanco. Está a punto de empezar la película, te pones cómodo y te relajas todavía un poco más. Empieza la película y ves como espectador aquello que quieres lograr. Si por ejemplo es hablar en público con confianza, te imaginas saliendo delante del público, viendo como todo el mundo te aplaude, todos desean oírte hablar, confían en ti. Ves como llegas al lugar del escenario en el que quieres empezar a hablar, como miras al público y saludas. Visualizas cada uno de los detalles de aquello que quieres lograr. Para que esta técnica dé resultados, es imprescindible entrenar. Con una visualización no basta, el objetivo es que la visualización alcance tu inconsciente y cambie tu sistema de creencias. Con la práctica, la visualización se convertirá en parte de tu realidad.

TÉCNICA DE LOS ANCLAJES
En esta técnica empezamos por recordar una experiencia de éxito que ya hayamos tenido. Se trata de recordarla y visualizarla con un punto de anclaje, por ejemplo un anillo o una parte del cuerpo que podamos tocar en público sin segundas interpretaciones. Así, tomar como punto de anclaje la zona central del pecho o el ombligo. Si bien podemos utilizar un objeto a modo de amuleto, la dificultad radica que si lo perdemos, perderemos también el punto de anclaje, mientras que nuestro cuerpo, si bien más viejo, nos acompañará toda la vida. Se trata de asociar el punto de anclaje con la experiencia de éxito. Para lograrlo, es necesario la repetición del ejercicio varias veces al día y sólo ir reduciendo la frecuencia de la práctica a medida que nos damos cuenta que cada vez que tocamos el punto de anclaje, experimentamos la sensación de éxito que tuvimos entonces.

TÉCNICA DE LA EVOCACIÓN
Esta técnica consiste en utilizar una imagen, canción u olor que evoque en nosotros las emociones que queremos experimentar. Así, si lo que deseamos es sentirnos capaces de comernos el mundo, una canción como la de Tina Turner de “The Best”, puede darnos el empuje que necesitamos. O si nos encanta el alpinismo, la imagen de un alpinista alcanzando nuestra cima soñada nos puede ayudar frente a los retos que se nos vayan presentando. El mejor poder evocador lo tienen la música y los olores. Por eso, vale la pena buscar música y fragancias que saquen lo mejor de nosotros mismos a la luz.

TÉCNICA DE LA REPETICIÓN
Sea por escrito o de pensamiento, esta es una técnica muy potente si se usa a diario. Para que sea efectiva, lo más importante es el número de repeticiones. De nada sirve decirse diez veces al día que se es el mejor, se tiene que repetir de manera continuada hasta que queda grabada en el inconsciente. Otra opción es repetir la frase justo antes de quedarse dormido y justo despertarse, pues es el momento del día en que nuestro inconsciente está más receptivo a los mensajes que le enviamos. Se trata de encontrar una frase corta que recoja aquello que queremos lograr. Debe estar formulada en tiempo presente y en positivo, nunca utilizar una frase negativa o que contenga un “no”, porque el efecto sería el contrario. Y la frase no debe contener el verbo “querer”, pues si te dices a ti mismo “quiero triunfar”, esta frase lo que expresa es que quieres sentir el deseo del triunfo, no el triunfo en sí mismo. Así, deberías reformular la frase a “triunfo en todo lo que me propongo”.

La autosugestión es una potente herramienta de crecimiento personal que nos ayuda a avanzar en nuestras vidas personales y profesionales. Vale la pena invertir tiempo en las técnicas de visualización, pues su uso continuado representan un cambio significativo en nuestras vidas. Os animamos a poner en práctica estas técnicas y ver la que mejor se adapta a vuestra manera de ser. Por supuesto que siempre hay factores externos que no podemos controlar, pero de lo que se trata aquí es de potenciar al máximo la parte que sí podemos controlar con nuestra actitud y conducta.